El alcalde de Medellín despacha desde la Unidad Deportiva
En la vía de acceso que bordea el estadio Atanasio Girardot, una cuadrilla de hombres trabaja sin descanso. El sofocante calor de las tres de la tarde, incrementado por el asfalto caliente y la brea del pavimento, no detiene a los obreros. En medio de ellos, como uno más, aparece el alcalde Alonso Salazar. El mandatario supervisa cada detalle desde hace tres días cuando se pasó a despachar entre los jardines de la Unidad Atanasio Girardot.
Salazar no quiere dejar nada al azar, mientras arriban las delegaciones que harán parte de los IX Juegos Suramericanos Medellín 2010. “Hay un dicho tradicional cuenta que el ojo del dueño engorda el ganado. O hay otro que dice, la cara del santo puede hacer milagros. Hay una serie de obras y circunstancias que faltan y estar sobre terreno ayuda a agilizar”, asegura Alonso Salazar.
Y cual “tía exigente”, como él mismo dice, supervisa cada detalle. La idea es garantizar que todo esté espectacular. Si bien el cronograma se viene cumpliendo, no está de más dar un empujón. “Hay gente muy arraigada aquí. Los vi con unos campamentos muy bien dotados y les dije, chao, ya hay que irnos. Lo que pasa es que todos tenemos una inercia, tal vez pensando que falta mucho para el 19, pero la fecha era el 30, dice el alcalde.
Camina de un lado a otro acompañado por la escolta y los ingenieros encargados de los trabajos. Como el más experto en el tema, imparte ordenes, da sugerencias y sobre todo, pide resultados. “La idea es que la coordinación entre los contratistas sea más eficiente. Esa puyita hace que las cosas se agilicen y va uno viendo que otras hacen falta. Ayer por ejemplo decidí pavimentar en otro sector y arreglar las aceras y los jardines.
Un poco de cosmética para que todo quede como un bizcochito lindo”, comenta el alcalde con una sonrisa al pasar junto a los coliseos y revela, sacando pecho que “demolimos unos escenarios de hace 50 años y construimos unos para los 50 que vienen. Pero no es sólo el mérito de la construcción, la dotación tiene todas las calidades y las mejores condiciones”.
En el coliseo de baloncesto está su nuevo despacho, o mejor, su oficina, porque el alcalde se ha propuesto estar en la calle todos los días supervisando, empujando, coordinado y animando a los obreros. Allí permanecerá hasta el 30 de marzo cuando se cierre el telón de los IX Juegos Suramericanos Medellín 2010 y pueda decir, como anticipa, “cumplimos y pasamos a la historia por hacer como mejores justas subcontinentales desarrolladas hasta el momento.
Fuente. Oficina de prensa juegos suramericanos 2010










Enviar un comentario nuevo